Cultivos

CULTIVO DE LA PATATA

ORIGEN Y DISTRIBUCIÓN

La patata es originaria de América del Sur y fue introducida en Europa por los españoles a través de las Islas Canarias, a mediados del siglo XVI. Más tarde fue distribuida por Europa y el resto del mundo, adquiriendo poco a poco importancia como cultivo básico para la alimentación humana a finales del siglo XVIII.

A día de hoy, la patata representa un alimento fundamental en la dieta de los humanos, teniendo además otros usos como planta forrajera e industrial que suministra alimento para el ganado y se utiliza como materia prima para la industria del almidón y el alcohol.

 

FISIOLOGÍA Y CRECIMIENTO

La planta pertenece a la familia de las solanáceas, siendo su denominación científica Solanum tuberosum. Esta especie se divide a su vez en dos subespecies: la andígena (adaptada a condiciones de días cortos) y la tuberosum (adaptada a días más largos). Es una planta dicotiledónea, anual que se comporta como una especie perenne caducifolia ya que puede reproducirse por sus tubérculos. Éstos son una parte del tallo subterráneo modificado que se especializa en acumular substancias de reserva destinados a formar una nueva planta. Son estos tubérculos los órganos comestibles de la planta. Sobre su superficie aparecen “ojos” donde se sitúan las yemas vegetativas que al brotar darán nuevos tallos.

El desarrollo del cultivo se divide en 4 etapas:

1. Brotación y emergencia: La patata presenta inicialmente el fenómeno de latencia. Los tubérculos tienen una alta concentración de inhibidores del crecimiento que impide que las yemas broten. Una vez terminado este período (7-12 semanas aproximadamente) el tubérculo pasa a un estado de brotación apical. Si se planta en este estadio la yema apical crece y produce por cada tubérculo un tallo. Si se almacena en buenas condiciones, se pierde la dominancia apical y empiezan a brotar las yemas siguientes (brotación múltiple). Si se plantan en este estadio cada tubérculo da origen a varios tallos por lo que de una misma cantidad de tubérculos la densidad será 2-3 veces mayor que si se plantan en brotación apical.

2. Desde la emergencia al inicio de la tuberización: Corresponde a la fase de mayor desarrollo vegetativo (crecimiento de hojas, tallos, raíces y estolones). En las primeras etapas la planta crece a expensas de las reservas acumuladas. Al aumentar el área foliar fotosintéticamente activa, pasa a ser la principal fuente de asimilados.

3. Desde el inicio de la tuberización hasta el fin del crecimiento del follaje: Los tallos subterráneos crecen longitudinalmente hasta que reciben estímulos para iniciar la tuberización. En este momento cesa el crecimiento en longitud y se engrandece el extremo del estolón. Conforme se van formando más tubérculos y éstos van aumentando de tamaño, cada vez más asimilados se destinan a estos en perjuicio del crecimiento del follaje.

4. Desde el fin del crecimiento del follaje hasta el fin del crecimiento del cultivo: A partir de la floración es la fase de máximo crecimiento de los tubérculos y todos los asimilados se destinan a su crecimiento. Las hojas van muriendo, la planta toma un color amarillento y muere. En este punto los tubérculos tienen su máximo contenido en materia seca.

 

VARIEDADES

Existen múltiples variedades de patata. La elección se hace en función de las condiciones en las que se realizará el cultivo y del destino de la cosecha:

- Precoces: variedades con ciclo inferior a 90 día.

- Semitempranas: variedades con ciclo entre 90-120 días.

- Semitardías: variedades con ciclo entre 120-150 días.

- Tardías: variedades con ciclo entre 150-200 días.

La clasificación de variedades se realiza también en función de color de la piel, carne, forma del tubérculo, productividad, resistencia a plagas y enfermedades, etc.

 

REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

La patata es una planta de clima templado-frío. La temperatura óptima de cultivo se sitúa entre 13-18ºC. Por encima de 25ºC hay un mayor crecimiento vegetativo en detrimento de la producción de tubérculos. La producción de tubérculos de detiene a partir de 30ºC. Por debajo de 6ºC se detiene su crecimiento vegetativo y por debajo de -2ºC se hielan los tubérculos.

La patata es un cultivo muy sensible al estrés hídrico, por lo que es recomendable la aportación de riegos más frecuentes y de menor intensidad. Las carencias de agua suponen la obtención de mayor número de tubérculos, de tamaño considerablemente menor, con malformaciones y mal distribuidos en el caballón. Excesos de agua se traducen en cosechas de tubérculos acuosos, pobres en fécula y de menor conservación. Las necesidades de humedad relativa son moderadas, y un nivel excesivo de la misma favorece el ataque de enfermedades (especialmente mildiu). Es una planta tolerante a la salinidad.

El fotoperiodo tiene gran importancia en el desarrollo de la planta. Fotoperiodos cortos favorecen la tuberización mientras que fotoperiodos largos promueven el crecimiento vegetativo.  Aun así, existen diferencias importantes entre variedades. Cada una está asociada a un fotoperiodo crítico que se corresponde con el número diario de horas de luz por encima del cual la tuberización queda inhibida.

La patata es un cultivo poro exigente en cuanto a las condiciones edáficas. Prefiere en general suelos sueltos, profundos, ricos en materia orgánica y con un pH entre 5.5-7. Terrenos compactos y pedregosos suponen un problema para el desarrollo mecánico de los tubérculos.

 

TÉCNICAS DE CULTIVO

1. Preparación del terreno

Una correcta preparación del terreno facilita la emergencia de brotes y tallos, favorece el desarrollo de raíces, así como el desarrollo de los tubérculos. Esta operación sirve también para enterrar restos del cultivo anterior, eliminar malas hierbas e incorporar abono de fondo.

Para el agricultor doméstico la preparación del terreno se resume en:

- Retirar los restos del cultivo anterior.

- Labrar el suelo para conseguir una tierra suelta y sin compactación o terrones. Puede utilizar una azada para los huertos más pequeños, aunque en los más grandes se hace casi imperativo la utilización de una motoazada.

- Incorporar la fracción de abonado correspondiente. La patata es un cultivo que extrae muchos nutrientes del suelo y requiere terrenos ricos para una buena producción.

- Trazar los surcos de plantación para incorporar el abono y preparar la cama de cultivo.

 

2. Abonado

Los nutrientes que cobran más importancia en el cultivo de la patata son nitrógeno, fósforo, potasio magnesio y calcio. También tienen importancia el azufre, el cinc y el boro.

El nitrógeno es determinante en el rendimiento del cultivo, ya que favorece el desarrollo foliar y la formación de tubérculos. Si se aplica en exceso o durante la tuberización provoca una disminución de la cosecha y la aparición de tubérculos huecos.

El fósforo favorece el desarrollo de las raíces e interviene en la tuberización induciendo la formación de un mayor número de tubérculo. Mejora la calidad de éstos y reduce su susceptibilidad al ennegrecimiento interno.

El potasio es determinante en la formación de almidón y otorga a las plantas una mayor resistencia a los factores climáticos adversos y a enfermedades. Así mismo favorece el engrosamiento de los tubérculos y mejora su conservación.

Las características del terreno, la disponibilidad de agua, la variedad de patata cultivada y el manejo del cultivo determinaran la dosis correcta de abonado. En general, la patata es un cultivo al que favorecen especialmente las incorporaciones de abono orgánico en forma de estiércol o compost, ya que mejora las condiciones físicas del suelo y el desarrollo de los tubérculos. Es importante pues aportar alguna fuente de materia orgánica antes de la plantación. La cantidad dependerá también tanto de la fuente utilizada como del grado de maduración de la misma. Cuanto más fresca la materia orgánica antes deberá ser aportada, aprovechando por ejemplo las labores de cultivo de otoño. Cuando la siembra es tardía no se recomienda aportar estiércol debido al riesgo de pudrición de los tubérculos plantados.

Si se decide aportar abono de origen mineral, se debe fraccionar su aplicación. En una primera fracción se aporta fósforo, potasio y nitrógeno aprovechando las labores de preparación del terreno (15-20 días antes de la plantación). El nitrógeno se aplicará posteriormente dos veces más: al nacer las plantas y cuando se realice el aporcado. Si el suelo es muy arenoso es recomendable fraccionar la aportación de fósforo 2 dos partes, aportando la segunda junto con la última fracción de nitrógeno.

 

3. Plantación

La patata se multiplica vegetativamente mediante tubérculos, y éstos son la simiente utilizada para la plantación. Aunque el tubérculo se puede trocear para reducir costes de siembra, hay que tener en cuenta que ésta operación también reducirá el número de tallos principales y por ende la cantidad de kilos de cosecha. Se ha comprobado que la mayor rentabilidad se consigue plantando tubérculos de tamaño pequeño (30 g) y en segundo lugar empleando tubérculos de tamaño mediano (50 g) partidos por la mitad.

Es aconsejable plantar tubérculos prebrotados para una nacencia rápida y minimizar los fallos. Esta técnica propicia la brotación simultánea y genera más brotes cortos y vigorosos, incrementando el rendimiento y permitiendo adelantar la cosecha unos 15 días. Para ello se deben colocar los tubérculos destinados a plantar en condiciones de 10-15ºC durante unos 30-45 días en condiciones de luz difusa.

Si se decide cortar la simiente de debe proceder con el troceado 3-4 días antes de la plantación, partiéndola en sentido longitudinal con un cuchillo desinfectado frecuentemente. También es aconsejable desinfectar los tubérculos para prevenir fallos de nacencia por podredumbres debidas a hongos del suelo. Por último, el día anterior a la cosecha es altamente recomendable realizar un tratamiento insecticida contra insectos del suelo.

La época de plantación varía en función de la variedad de cultivo y de la zona de plantación. En general, la época más habitual para la patata de temporada es el mes de marzo. En siembras muy tempranas (febrero) se corre riesgo de sufrir heladas tardías una vez nacidas las plantas. En siembras muy tardías (mayo) se puede limitar el proceso de tuberización.

El marco de plantación también acepta variación, aunque habitualmente los caballones de siembra se distancian 60 cm y las simientes dentro de una misma hilera se separan 30 cm. La profundidad de siembra se sitúa alrededor de 6-8 cm (se recomienda profundidades menores en suelos fríos y húmedos). Una vez distribuidas las patatas dentro del surco, taparlas con una mezcla de tierra y estiércol o compost bien maduro.

Aproveche el momento de la siembra para aportar algún tipo de insecticida en gránulo especialmente formulado para los insectos de vida terrícola.

 

4. Aporcado

La técnica de aporcado siempre resulta recomendable y es imprescindible cuando la siembra ha sido poco profunda. Consiste en recoger tierra alrededor de la base de las plantas. De este modo los caballones quedan mullidos donde se desarrollarán los tubérculos y los surcos actúan como modo de evacuación del exceso de agua.

Se realiza cuando las plantas tienen unos 15-20 cm procurando que la tierra no supere la parte media de la planta. Es importante no retrasar esta labor a fin de evitar cortar las pequeñas raíces o estolones que se forman superficialmente.

 

5. Riego

Para el cultivo de la patata es necesario que haya agua disponible en el suelo de manera constante pero no excesiva (riegos frecuentes pero cortos). En determinadas zonas de la geografía donde las precipitaciones sean abundantes, el riego será meramente puntual. En otras zonas menos lluviosas se hace imprescindible regar para obtener una producción decente.

Existen tres momentos críticos en los cuales la falta de agua de riego condiciona negativamente el cultivo:

- Nacencia: reducirá la formación de estolones y en consecuencia la de tubérculos.

- Inicio de tuberización: retrasará la formación de tubérculos y serán de menor tamaño.

- Tuberización: reducirá el engrosamiento de tubérculos, disminuirá el rendimiento productivo y aparecerán alteraciones fisiológicas.

El sistema de riego más aconsejable para la patata es el localizado o por goteo, por múltiples razones: mejor aprovechamiento de agua, posibilidad de fertirrigar, se evita mojar el follaje con el consiguiente riesgo de enfermedades, permite automatización del sistema y se adapta a cualquier tipo de superficie. Aun así, exige una mayor inversión inicial y un manejo más cuidadoso. También se puede regar mediante líneas de exudación o por inundación.

Se recomienda plantar las patatas cuando el suelo esté húmedo.  Una vez hecho el surco de plantación, inúndelo con agua y espere a que se filtre por completo antes de sembrar las patatas. A partir de entonces se debe establecer un plan de riego adaptándolo a las condiciones particulares del clima de la zona y del tipo de suelo. Tan perjudicial es una falta de riego como un exceso (que conduce a pudrición).

 

6. Rotación

Como buena práctica agrícola, es recomendable establecer un programa de rotación de cultivos que introduzca la patata (u otras solanáceas) cada 4 años en una misma parcela. Debido a que se trata de un cultivo que agradece las aportaciones de materia orgánica, se recomienda plantar después de haber cultivado leguminosas o crucíferas. A su vez, la patata es un excelente precedente para cultivos de las familias umbelíferas y liliáceas. 

 

RECOLECCIÓN Y ALMACENAMIENTO

La recolección de patatas se puede realizar en diferentes momentos, en función del destino de las mismas:

- Las variedades tempranas están destinadas al consumo inmediato y toleran poco el almacenaje. Estas patatas se pueden recolectar en cualquier momento después que haya florecido la planta, señal que ya poseen energía suficiente para producir tubérculos formados. En este caso se extraen las patatas del suelo con una horca procurando no pinchar ninguna.

- Las variedades de temporada tienen una vida más larga y se pueden almacenar durante un tiempo considerable. La recolección se realiza cuando las matas estén secas, de color amarillento y se vuelven quebradizas. Para saber si están listas se desentierra un tubérculo: si la piel no se desprende al cogerla es el momento oportuno, si la piel se desprende hay que esperar unos días más. Se deben dejar sobre el suelo 1 día (sin lluvia) para que se sequen y se les endurezca la piel.

Si observa zonas de color verde en la piel de algunas patatas es debido a la formación de clorofila en los tubérculos como consecuencia de una exposición directa a la luz solar. Como consecuencia de esto, los tubérculos acumulan un alcaloide llamado solanina, que es tóxica para el consumo humano. En este caso es necesario retirar las partes verdes de la patata antes de consumirla. Para prevenir el enverdecimiento hay que evitar hacer siembras superficiales.

Si durante la recolección ha dañado algún tubérculo, consúmalo en primer lugar para evitar que se pudra y las demás patatas almacenadas resulten dañadas.

Si quiere conservar las patatas durante largo tiempo, es importante impedir la brotación y el desarrollo de plagas y enfermedades que deterioren la cosecha. Para mantener la calidad de la cosecha existen preparados comerciales diseñados a tal fin.